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La vital importancia de estar de acuerdo en la empresa familiar

La vital importancia de estar de acuerdo en la empresa familiar

En las empresas familiares, el acuerdo no es solo una herramienta de gestión: es un acto de preservación del legado. Cada conversación mezcla historia, afecto, expectativas y responsabilidades. Por eso, lograr acuerdos no es un lujo; es una condición para que la familia y el negocio puedan prosperar sin desgastarse.

Estar de acuerdo no significa pensar igual. Significa elegir conscientemente la cooperación como base para construir futuro.

 

1. El primer acuerdo: querer estar de acuerdo

En las familias empresarias, el primer acuerdo no se firma en un documento: se toma desde la emoción. Es la decisión íntima de querer estar de acuerdo.

Cuando una familia decide que su prioridad es la unidad, la conversación cambia. No se trata de “ganar” discusiones, sino de encontrar caminos que honren la historia y permitan avanzar. Esta disposición interna reduce tensiones, abre la escucha y evita que los desacuerdos técnicos se conviertan en conflictos personales.

Querer estar de acuerdo es un acto de madurez familiar. Es reconocer que el negocio puede sobrevivir sin unanimidad, pero no sin cohesión.

 

2. Acuerdo en la relación vs. acuerdo en el contenido

Inspirado en la teoría de la comunicación humana de Paul Watzlawick, es clave distinguir dos niveles de acuerdo que en la empresa familiar suelen confundirse:

Acuerdo en la relación

Es el pacto emocional que sostiene el vínculo: somos familia antes que socias y socios.
Implica respeto, reconocimiento y la voluntad de mantener la conexión incluso cuando las decisiones duelen o incomodan.

Cuando este acuerdo está presente, las conversaciones difíciles no rompen la relación. Cuando falta, cualquier desacuerdo técnico se siente como una traición.

Acuerdo en el contenido

Es el acuerdo sobre lo que se está discutiendo: inversiones, roles, sucesión, salarios, estrategia.

Muchas familias buscan resolver el contenido sin haber asegurado la relación. El resultado es predecible: discusiones circulares, silencios tensos, decisiones que no se implementan y heridas que se acumulan.

Cuando la relación está cuidada, el contenido fluye. Cuando la relación está fracturada, el contenido se vuelve arma.

 

3. El poder del acuerdo para hacer que las cosas pasen

En la empresa familiar, el acuerdo es un multiplicador de energía. Cuando existe, los proyectos avanzan, las transiciones se ordenan y las personas se comprometen. No porque todo sea perfecto, sino porque hay alineación emocional y claridad en el propósito.

El acuerdo:

  • reduce la fricción que desgasta a la familia y al negocio
  • permite decisiones más rápidas y menos costosas
  • fortalece la confianza entre generaciones
  • evita que los temas técnicos se contaminen con emociones no resueltas
  • crea un clima donde la sucesión, la innovación y el crecimiento son posibles

Una familia empresaria que sabe construir acuerdos tiene una ventaja competitiva que ninguna empresa tradicional puede replicar: la fuerza de un propósito compartido que trasciende lo económico.

 

Una invitación final

Estar de acuerdo no es ceder. Es elegir el futuro.
Es honrar la historia familiar sin quedar atrapados en ella.
Es construir un espacio donde las diferencias suman y no separan.

En tiempos donde muchas empresas familiares se fragmentan por falta de conversaciones de alto nivel, quienes saben crear acuerdos se convierten en guardianes del legado.

Artículo escrito por: 

Máster Jeffry Muñoz Hernández, Socio-Consultor

Continuidad de la Familia Empresaria

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